Cuántas familias hay en la actualidad destrozadas por la ambición, por los resentimientos, por las heridas del pasado, por la falta de perdón. Me duele ver cómo muchos hermanos no se hablan y llevan relaciones funestas por lo que en su pasado sucedió y no han tenido la valentía para perdonar y dejar el pasado atrás.

Hoy escuchamos la historia de José, uno de los doce hijos de Jacob. Para poder entender lo que hoy escucharemos hay que recordar que José era el predilecto de Jacob, lo cual causó envidia en sus hermanos y los llevó a venderlo a unos comerciantes que iban a Egipto. Estando en Egipto sufrió mucho porque fue esclavo y estuvo encarcelado. Ahí, en la cárcel, por su habilidad para interpretar los sueños del faraón, logró escalar muchos puestos en la corte, hasta llegar a ser el administrador del reino y el primer ministro del faraón. Durante siete años de vacas gordas, es decir, de abundancia en la cosecha, José hizo una gran reserva de trigo porque había ya previsto siete años de sequedad.

Hoy vemos que cuando hubo necesidad en la región, el faraón mandaba a la gente a que fuera con José para que los abasteciera con sus víveres. Esta historia nos quiere demostrar que Dios se sirve de los acontecimientos más desfavorables para llevar a cabo sus proyectos. Por ahí dicen que Dios escribe recto en renglones torcidos, esto quiere decir, que sabe sacar bienes de todos nuestros males. Al principio de la historia de José, todo parecía confabularse contra él, pero ahora todo gira en torno suyo.

Lo hermoso de la historia es que los mismos hermanos de José, los que años antes se había querido deshacer de él por envidia y lo habían vendido, fueron hasta José para pedirle víveres. Cuando ellos llegaron, José hizo como que no nos reconocía para darles una lección importante. Hizo como si no los reconociera ni entendiera, se utilizó un intérprete, les habló duramente y los puso bajo custodia, aunque luego los soltó.

Lo anterior fue una prueba pidiéndoles que trajeran a su hermano menor para que recapacitaran y reflexionaran sobre su conducta anterior. Cuántas sorpresas nos da la vida, ya que uno de los motivos del maltrato de sus hermanos contra José había sido que él, ingenuamente, les había contado un sueño en que los veía arrodillados a sus pies. Y, en efecto, ahora lo estaban, aunque de momento no le reconozcan.

La historia de José nos debe enseñar que todos necesitamos fomentar en nuestro corazón el perdón, el cual es tan necesario para poder ser felices. José, que un día fue maltratado y vendido como esclavo por sus mismos hermanos, se convirtió providencialmente en su salvador. El buen José, con un corazón noble y sin rencores, les da toda una lección de vida, porque, aunque sus hermanos lo habían descartado cruelmente, sabe devolver generosamente mal con bien.

Cuántas veces no hemos sido testigos de las vueltas que da la vida, y de que ella solita se encarga de ponernos en nuestros lugares, porque a veces se encarga de cambiar los papeles. Por eso hay que recordar las palabras que alguna vez dijo Jesús: “Traten a los demás como quieran que ellos los traten a ustedes”.

Pidámosle al Señor dos cosas: que nos enseñe a perdonar sinceramente en nuestro corazón para que podamos ser libres y que vivamos siempre en la caridad para con todos, especialmente con los más necesitados.