Creo que todos, en más de alguna ocasión, hemos visto muchos resultados positivos de nuestros esfuerzos y de nuestra entrega. Pero, sin lugar a duda, también todos hemos experimentado momentos de frustración porque las cosas no nos salen como queremos o esperamos.

Es muy fácil caer en el desánimo, el hartazgo y la desesperación cuando las cosas no obtenemos lo que esperamos, lo cual nos puede llevar a continuar haciendo las cosas, pero sin una gran motivación, ya sólo lo haces lo que te toca por hacerlo, sin amor, sin entrega generosa, etc. En ocasiones estamos así, pensamos que lo que hemos hecho ha sido en vano.

Hoy se nos da la clave del porqué nuestro trabajo no ha producido frutos. Escuchemos a Lc 5, 1-11:

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Estamos en tiempos difíciles, en donde ya mucha gente no confía tan fácilmente, en donde ya no son tan dóciles para seguir a Jesús. Mucho de esto se debe a que hace falta testimonio de vida y mucha coherencia entre lo que decimos y hacemos.

Muchos han llegado conmigo quejándose que hacen muchas cosas, que se esfuerzan al máximo, y que no alcanzar resultados ¿Qué sucede? ¿Por qué llevan una vida de completa esterilidad? El Señor le dijo muy claro a Simón lleva la barca mar adentro.

Ese mar adentro significa salir de la comodidad de la orilla en donde se podría estar instalado. Mar adentro es en donde se dan las grandes batallas y las grandes pescas. Muchas veces nos quedamos en la orilla, en lo superficial de la vida. Pudiéramos pensar que nos estamos implicando, pero en realidad nos estamos quedando en la orilla. Cuando hay malos testimonios, esto pudiera ser una excusa o un pretexto para no entregarnos totalmente.

Hoy descubrimos con este texto que podemos hacer muchas cosas, que podemos ser un experto en la materia, tal como lo era Simón en la pesca, pero si hacemos las cosas en el nombre de Jesús y confiados en su Palabra, lograremos salir de la esterilidad de nuestra vida.

Este hombre volvió a echar la red confiado en la Palabra del Señor y sucedió el milagro. Aquí está la clave para conseguir el milagro del Señor. Puede que ya estés cansado de luchar, de intentar un cambio en tu matrimonio, etc. No te canses de echar las redes, pero hazlo en el nombre del Señor Jesús.

Sólo confiando en sus mandatos, nuestras inconsistencias y nuestros fracasos se convertirán en algo fecundo. Y esto de confiar en sus mandatos es muy importante porque en ocasiones los “cumplimos”, pero desde la orillita, no nos animamos a ir mar adentro, es decir, implicarnos verdaderamente con todo lo que implica.

Nunca lo olvides, sin Jesús en nuestra vida, sólo habrá esterilidad; con Jesús en nuestra vida, llevaremos una vida de fecundidad. Fue tan fuerte este encuentro con Jesús, que dejándolo todo, lo siguió.