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La virtud de la perseverancia es muy necesaria para poder iniciar bien el año

Queridos hermanos ya estamos a dos de enero, las ilusiones del Nuevo Año nos motivan y nos alientan, pero hoy en la 1Jn 2, 22-28, nos exhorta a permanecer, es decir, a que seamos perseverantes en nuestros propósitos, que no comencemos con brío de caballo y terminemos con paso de tortuga.

El verbo que más aparece en esta lectura es permanecer, es un verbo que hace referencia a la fidelidad y a la perseverancia. Y considero que una de las virtudes que más nos cuesta a los seres humanos es la perseverancia, ya que las cosas del mundo siempre nos estarán llamando e intentando alejarnos de los buenos propósitos. Claramente el apóstol nos motiva a permanecer en el encuentro con Cristo, en comunión con Él, movidos por el Espíritu de Dios. Aquí se encuentra la clave para que nuestra vida pueda ser un éxito y no tengamos de qué avergonzarnos en su venida.

San Juan continúa poniendo en guardia a los discípulos frente a los anticristos, es decir, frente a quienes niegan a Cristo y se oponen a su admirable plan de Salvación. Los exhorta a perseverar, a que no se dejen vencer por ellos.

Muchas veces dejamos de hacer las cosas, dejamos de luchar y nos falta perseverancia cuando las pruebas se hacen presentes en nuestra vidas. Es muy fácil comenzar y trazar grandes ideales de vida y planear grandes proyectos, pero cuando la prueba irrumpe de improvisto en nuestros planes, nos cuesta muchísimo trabajo permanecer fieles a las promesas realizadas.

Para poder perseverar nos hace falta mucha fuerza de voluntad, vencernos a nosotros, tener bien claro nuestros objetivos y el rumbo de nuestra vida. Cuando todo esto no está bien trazado nos sobran excusas, ya que siempre encontramos pretextos para echarle la culpa a otros de nuestras derrotas, de nuestras frustraciones.

Nada podemos lograr en la vida sin disciplina y perseverancia, ya sea en lo físico, en lo intelectual o en lo espiritual. Nadie logrará tener un cuerpo delgado y en forma sin hacer ejercicio día con día, no le va a bastar correr y sudar, o pasarte todo un día en el gimnasio si es tan sólo por una vez, necesita perseverar y hacer un nuevo estilo de vida que lo lleve al cambio. En lo intelectual y en lo espiritual es lo mismo.

El campeón mundial de boxeo Mohamed Alí pasó a la historia no sólo como un gran hombre dentro del ring, sino también porque supo defender sus principios, sus valores morales y su relación personal con Dios. Dijo no a la guerra de Vietnam, se negó a incorporarse al ejército, lo que lo llevó a varios años de condena por su actitud, fue suspendido en varias ocasiones y hasta le retiraron su título; pero su convicción y su perseverancia fue más fuerte. Una de sus frases fuertes que me llama la atención: “La voluntad ha de ser mayor que la habilidad”.

Vivimos en una cultura desechable que nos invita a despojarnos de lo que nos molesta o tirar lo que nos dificulta el camino. Nos mueva a abandonar el camino cuando aparecen las dificultades. Comenzamos con alegría y entusiasmo, nos esforzamos en los primeros meses, pero a la primera de cambio, en la primera dificultad, cuando los problemas se hacen presentes, abandonamos muy fácil el camino.

La perseverancia es sólo una actitud de vida, una decisión cotidiana de felicidad, es la negación constante a la comodidad con miras a un bien mucho mayor. Así que te invito a que en este inicio de año nos decidamos a ser mejores y que trabajemos mucho la virtud de la perseverancia, para poder mantenernos en los buenos propósitos.

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