Enciéndete

La vida te devuelve aquello que tú le has dado

Recuerdo que hace unos años que estaba pasando por una gran dificultad en mi vida, por ciertas ofensas que había recibido de alguien cercano a mí, comencé a guardar en mi corazón mucho rencor y resentimiento por la herida que no había sanado, lo que producía con frecuencia mucho enojo, ira y desconfianza.

También debo reconocer que gracias a un buen amigo pude lograr conquistar el perdón, y eso proceso de perdón comenzó cuando me dijo que nada estaba yo ganando con eso, porque el rencor me estaba llevando a vivir una vida amargada. Y me hizo ver que la vida siempre devuelve con creces todo lo bueno y lo malo que hacemos, decimos o deseamos a los demás.

Hace unas semanas me encontré una historia que me hizo recordar este momento difícil en mi vida y te la quiero compartir:

Cuentan que un niño que paseaba por la montaña con su papá, se tropezó y gritó: ¡Ay! De inmediato, a lo lejos, se escuchó una voz que también gritó: ¡Ay…! Con mucha curiosidad, el niño preguntó: ¿Quién está ahí? Y sin tardar la voz contestó: ¿Quién está ahí…? Aquel niño, pensando que era una broma de alguien, enojado gritó: ¡Tonto! Y la voz pronto contestó: ¡Tonto!

El niño, asustado, volteó con su padre y le preguntó qué estaba pasando. El padre sonriendo le dijo: Presta atención hijo. Enseguida, su padre volteó hacia la montaña y gritó fuerte: ¡Hola! Y la voz contestó diciendo: ¡Hola! De nuevo, el padre gritó: ¡Eres un campeón! Y se escuchó: ¡Eres un campeón! El niño observaba muy atento a su padre, pero sin entender qué pasaba, y el padre le explicó: “Mira hijo eso que escuchas, la gente lo llama eco, pero en realidad es la vida, ya que te devuelve todo lo que tú dices y haces”.

Por mi propia experiencia te puedo asegurar que nuestra vida sólo es un reflejo de nuestras propias acciones. Por ello, te invito a que descubras qué estás ofreciendo al mundo, ya que si en tu interior llevas dolor, resentimiento, ira, enojo o frustración; eso va a ser lo mismo que des a los demás y llevarás una vida amargada, porque eso mismo estarás recibiendo.

En cambio, si vives dando amor a los demás, si te preocupas por sonreír a quien está triste, si vives haciendo actos de servicio; eso mismo recibirás de manera multiplicada, porque la vida te va a regresar exactamente aquello que tú le has dado. No olvides nunca que nuestra vida no es coincidencia, sino es un reflejo de aquello que hemos sembrado.

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