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La fiesta de todos los Santos y el halloween

La fiesta de todos los fieles difuntos fue instituida por San Odilón el 31 de octubre del año 998. Al cumplirse el milenario de esta festividad, San Juan Pablo II recordó que San Odilón exhortaba a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos, lo que hizo que se extendiera la costumbre de interceder solemnemente por los difuntos, y llegó a convertirse en lo que San Odilón llamó la Fiesta de los Muertos.

Desgraciadamente esta buena práctica de rezar por los fieles difuntos se ha degradado y se ha mezclado con culturas paganas como es el Halloween. Halloween se deriva de “All hallow’s eve”, expresión que significa víspera de todos los santos, haciendo referencia a la noche del 31 de octubre, víspera de la fiesta de Todos los Santos. Sin embargo, la antigua costumbre anglosajona le ha robado su estricto sentido religioso para celebrar en su lugar la noche del terror, de las brujas y los fantasmas. Halloween marca un triste retorno al antiguo paganismo, tendencia que se ha propagado también entre los pueblos hispanos[1].

No olvidemos que, para los creyentes, es la fiesta de todos los Santos la que verdaderamente tiene importancia, ya que refleja la fe en la vida eterna para quienes esperan y viven según el Evangelio predicado por Jesús.

Como bautizados debemos ser mensajeros de paz, de amor, de justicia y ser portadores de la luz para el mundo, pero acaso ¿Podemos identificarnos con una práctica pagana en donde todos sus elementos nos hablan de temor, injusticia, miedo y oscuridad? Si buscamos ser fieles a los valores del Evangelio y a lo que profesamos como católicos, llegaremos a la conclusión de que el Halloween no tiene nada que ver con nuestro recuerdo cristiano de los Fieles Difuntos, y que todos sus elementos son contrarios a los principios elementales de nuestra fe, como, por ejemplo: adornar las casas con calabazas o calaveras, incluso, disfrazarse de personajes diabólicos.

Creo que todas las familias han tenido el testimonio de algún familiar que ha vivido santamente y que ha dado ejemplo con su vida. Te invito a que, en lugar de adornar tu casa, hagas un altar dentro de ella con la fotografía de un familiar difunto para recordar todas las virtudes que practicó en vida, reúnanse en familia y recen juntos el santo rosario, pidiendo por vivos y difuntos.

La fiesta de Todos los Santos es una invitación a ser santos, ya que su vida nos motiva a vivir conforme al Evangelio. Además, en ellos tenemos a grandes amigos que intercederán desde el cielo ante Jesús por nuestra salvación. Aprovechemos este tiempo para conocer más la vida de los santos, ellos nos dan ejemplo fiel de haberse encontrado con Dios.

[1] Cf. https://www.aciprensa.com/recursos/origenes-de-halloween-1698

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