Uni2 en Dios

Familias cimentadas sobre roca

Cuántos no desean tener una familia unida y estable, la verdad es que todos soñamos con pertenecer a una familia así; pero la realidad es que pocos trabajan para hacer realidad este sueño. Hoy por hoy, muchas familias se afanan y se ocupan en tantas cosas, que se olvidan de la más importante, la presencia de Dios dentro de ella.

Dice el Evangelio: “Un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada. Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica, es semejante a un hombre que edificó una casa sobre arena, sin cimientos, contra la que rompió el torrente y al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella casa” (Lc 6). Siempre debemos preguntarnos ¿Sobre qué o sobre quién está cimentada mi familia y mi matrimonio? ¿Quiénes son los cimientos de nuestra vida? ¿Estamos listo para la prueba?

Los padres de familia deben construir sus hogares sobre roca, es decir, deben de estar edificados y fortalecidos en Dios, para que se pueda mantener siempre la unión y el amor, pues ya lo decía San Pablo: “Todo lo puedo en aquel que me fortalece”.

 Cuando tus cimientos son de arena, es cuando te banalizas pensando que lo mejor que le puedes dar a tu familia es una linda casa, que tengan ciertas comodidades para que no sufran o vivan lo que quizás tu viviste, que tus hijos estudien en el mejor colegio, que tengan  viajes en el año, etc. Todo esto no es malo del todo, pero si sus cimientos sólo están en lo material, cuando vengan las pruebas, todo se vendrá para abajo.

A veces, los papás trabajan hasta jornadas dobles, pensando que es lo que más necesita su familia. Cuando en realidad, los hijos y la esposa piden a gritos su presencia, su amor y su atención. Estas familias serán muy vulnerables ante las pruebas y dificultades que la vida les presente y, cuando la tempestad se presente, querrán huir por salidas fáciles como la separación o la indiferencia, provocando la desunión y el vacío.   

En cambio, cuando tu hogar está cimentado sobre roca, será un hogar fuerte, sólido y siempre se mantendrá unido. Esto no significa que estará exento de pruebas y dificultades, sino que, en cada tempestad, no caerán tan fácil pues se saben acompañados siempre de Dios, experimentando su compañía y protección, con una fuerza sobrenatural que los sostiene y los anima para seguir adelante.

Construye tu casa sobre roca, es decir, sobre Dios, pues Él es nuestro único seguro de felicidad y protección ante todos los problemas. Nunca olviden queridos matrimonios que Dios quiere ser la Roca que los sostenga.

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