En cierta ocasión un joven se me acercó para preguntarme si yo creía que existía el amor a primera vista, le contesté que no. Sorprendido me peló los ojos y me preguntó porque creía eso y le expliqué lo siguiente que te quiero compartir. El amor a primera vista no existe, pero sí el deseo a primera vista, ya que el amor no es lo mismo que el deseo y muchas veces se confunden, porque es difícil distinguirlo.

El deseo se queda en la belleza corporal, mientras que el amor se fija en la belleza del alma. El que sólo desea, pero no ama en realidad, mide la intensidad de su “amor” por la intensidad de su emoción, es decir, entre más le gusta la otra persona, ella cree que la ama más, pero en realidad sólo la desea más. Mientras que el amor se fija en la manera de ser del otro, en el carácter, en su bondad, en su ternura, en la nobleza, en sus actitudes, en sus valores, en sus defectos, etc. Y esto no se puede conocer de una persona a primera vista, por eso lo único que existe a primera vista es el deseo no el amor. No hay que confundirnos.

San Juan Pablo II decía que “el amor no es un sentimiento; es un acto de la voluntad que consiste en preferir, de una manera constante, el bien del otro al bien propio”. Por ello, el amor, al ser un acto de la voluntad, se va construyendo poco a poco, con perseverancia, esfuerzo y generosidad. Por ello te regalo 5 formas en las que puedes hacer que crezca el amor verdadero en tu relación:

Escuchar sin interrumpir: Somos más dados a hablar que a escuchar, tu pareja necesita de tus oídos, muéstrale que te interesa escuchando atentamente. Recuerda que Dios para eso te dio 2 oídos y 1 sola boca.

Hablar sin criticar: En lugar de que tus palabras estén llenas de veneno, siembra paz y concordia hablando siempre bien de tu pareja.

Compartir sin fingir: El amor para que sea auténtico tiene que ser sincero. Dónate en pequeños detalles, rompe tu egoísmo y busca satisfacer todas las necesidades del otro, no por conveniencia ni para obtener algo, sino de corazón y para que juntos crezcan en el amor.

Disfrutar sin quejarse: Muchas veces, la felicidad en la vida es sólo cuestión de actitud. Por ello, no le veas siempre lo negativo a todo, busca lo positivo y si no hay nada, créalo tú mismo. Quejarte no soluciona los problemas, los hace más grandes y, a la vez, no te permite agradecer todo lo que tienes a tu alrededor.

Perdonar sin castigar : El mejor modelo de perdón lo tenemos en Cristo, quien perdonó nuestros pecados por amor, aún sin merecerlo. Recuerda que el perdón sincero y de corazón es una de las más grandes muestras de amor verdadero. El perdón no es un premio, sino que es un regalo.