Todos los descubrimientos de la ciencia y los avances tecnológicos han sido muy buenos; pero también han hecho que vivamos de una manera secularizada y materialista, es decir, corremos el riesgo de que el progreso nos lleve a vivir sin referencia a Dios y a la verdad plena.

Por eso hoy, Jesús en el Evangelio, nos ayudará a descubrir que el Espíritu Santo es el maestro que nos ayudará a dejarnos llevar por los verdaderos valores y lo que realmente importa.

Tomo el texto de Jn 16, 12-15 para la reflexión de este día:

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. Él me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes”.

A lo largo de todo el discurso de despedida, Jesús nos comparte seis tareas que le competen al Espíritu Santo, de las cuales hoy el trozo del evangelio que meditaremos nos habla de dos. Estas seis tareas son las siguientes:

  • Acompañar a los discípulos en la ausencia de Jesús.
  • Recordarles las palabras del mismo.
  • Dar testimonio de él.
  • Hacer un juicio constante sobre el pecado y la injusticia en el mundo.
  • Guiar a los discípulos hasta la verdad plena.
  • Glorificar a Jesús.

Hoy Jesús toca las últimas dos de estas seis tareas, pero yo quiero únicamente enfocarme en la que nos dice que nos guía hasta la verdad plena. Esto quiere decir que se nos presenta al Espíritu Santo, además de ser nuestro defensor y abogado, como nuestro maestro personal.

En la vida de Jesús, muchas de sus palabras y acciones no fueron comprendidas, mismas que hoy en día nos cuesta trabajo comprender. El mismo Catecismo de la Iglesia Católica presenta al Espíritu Santo como nuestro pedagogo y maestro, ya que Él es el único que puede ayudarnos a comprender todo lo que Jesús dijo y realizó.

Cuando Jesús nos habla de que el Espíritu Santo viene a guiarnos hacia la verdad plena, no se está refiriendo a que faltó algo por enseñarnos, el Espíritu Santo no viene a enseñarnos cosas nuevas, ya que Cristo es la plenitud de la revelación, Jesús es la Palabra de Dios y el culmen de la revelación. El Espíritu Santo no añadirá nada nuevo, sino que arrojará nueva luz en torno a la revelación previamente realizada por Jesús durante su vida terrena. Nos hará comprender en profundidad el misterio de Cristo.

Yo sé perfectamente que es muy difícil hacer comprender al mundo de hoy la obra del Espíritu Santo, ya que es un mundo tan materializado, que se encuentra vacío de espíritu y sobrado de materia. Cuando lo único que conduce mi vida son las cosas materiales o las cosas pasajeras, seguiré siempre vacío y con ganas de más. Por ello, es importante que nos dejemos conducir por el Espíritu Santo, Él que nos guiará a la verdad plena, hasta en ese momento podremos comprender lo que nos sucede lo que nos pide Dios. 

Esto supone crecer en la humildad para dejarnos interpelar por Dios y que el Espíritu Santo nos muestre el camino verdadero, incluso, si descubrimos que no vamos por un camino recto y sincero. No tengas miedo ni te sientas solo, ya que el Espíritu Santo sigue animando, guiando e iluminando a todos. Recuerda que es el Maestro interior, invócalo, escúchalo y déjate guiar por Él para que puedas llegar a Jesucristo.