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Cuídate del SIDA en el Matrimonio

Cuando pensamos que los problemas son más fuertes que nosotros, podemos dejar de luchar y perder la esperanza de ganar. Algunos matrimonios que pasan por graves dificultades, pierden fácilmente la esperanza y las ganas de luchar, cuando sienten que sólo uno de ellos está poniendo todo de su parte para salir del problema, lo cual hace que se sientan solos y desesperados.

Esto se debe a que hay un asesino que ronda buscando matrimonios que se dejen alcanzar. Este asesino es el SIDA, y no nos referimos al Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, sino al Síndrome de la Indiferencia Adquirida. Es muy común que, cuando el amor se va desgastando y no se renueva día a día, las fuerzas se vayan debilitando, llega la rutina que los hace tibios y esto los lleve a la indiferencia.

Queridos esposos, tengan mucho cuidado con este enemigo silencioso, ya que la indiferencia en la relación conyugal, genera un estado de insensibilidad, de anestesia afectiva y de frialdad emocional. Estos tres estados son muy peligrosos porque llevan a sentirse insatisfechos y los lanzarán a buscar llenar sus vacíos y sus necesidades, fuera del matrimonio, lo que puede llegar a provocar una grave infidelidad.

Y no sólo eso, sino que también se genera un daño personal, ya que, al estar sumergido en ese estado de frialdad emocional, vendrán ciertos pensamientos destructores como: “a ti ya te vale lo que yo siento”, “ya no te importo”, “¿por qué eres así conmigo?”. Lo cual va a desencadenar algunos efectos dañinos para la persona: una baja autoestima, tristeza crónica, frustración, depresión, ansiedad y un sentido de culpa muy arraigado.

Por eso, queremos ofrecerte 3 consejos que les ayudarán a combatir la indiferencia en su relación conyugal. Primero, no pagues con la misma moneda. Es muy común que, si nuestra fuerza de voluntad está debilitada, no queramos enfrentar los problemas y esto nos lleve a devolver lo que me están dando. Si tu cónyuge es indiferente contigo, enfréntalo, es decir, exprésale lo que sientes, ya que, si nadie pone un alto, ambos se matarán lentamente. No se trata de reprochar, sino de intentar entablar un diálogo. 

Segundo, ponle nombre a tus sentimientos y emociones, aprende a distinguir lo que sientes y de dónde proviene eso. Ya que a veces nos hacemos telarañas mentales, por los delirios de persecución que tenemos, provenientes de esa baja autoestima. Debes aprender a darte cuenta y a reconocer el gran valor que tienes, al igual debes reconocer el valor de tu cónyuge. Muchas veces, cuando la soberbia se apodera de nosotros, ésta no nos deja ver el origen de las cosas y reconocer verdaderamente lo que está sucediendo.

Y tercero, reconoce los éxitos del otro. Todos tenemos necesidad de sentirnos escuchados, amados, valorados y reconocidos. No dejes que la rutina aplaste tu matrimonio, aprende a expresar y agradecerle al otro todo lo que hace. Siempre son buenas las palabras de reconocimiento y de motivación.

Nunca olviden que el amor se debe renovar constantemente para que no se termine. No caigan en la trampa de creer que la indiferencia te libera del otro, al contrario, la indiferencia te esclaviza, te desgasta innecesariamente y mata el amor lentamente.

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