Uni2 en Dios

Cuánta basura llevan que no los deja ser felices

No hay ningún matrimonio que llegue al altar queriendo ser infeliz, pero sí hay matrimonios que, aun teniéndolo todo para ser felices, viven tristes y amargados, porque han dejado de luchar ante las adversidades. Cuando ya no se esfuerzan y la amargura se hace presente en el corazón, es como si comenzaran a acumular mucha basura en su interior. Esa basura no les permite percibir tantas cosas buenas que suceden a su alrededor, lo cual termina por alejarlos de las cosas que verdaderamente importan.

Los esposos no conquistan la felicidad cuando tienen muchas cosas, sino cuando aman mucho porque se han encontrado con Dios. El testimonio de Eduardo Verástegui es muy enriquecedor. Sabemos que realizó algunas telenovelas, formó parte de un grupo musical y, poco a poco, la fama y el reconocimiento fueron invadiendo su vida. Él mismo comparte que tenía todo lo que el mundo pudiera considerar como felicidad: dinero, fama, placer, éxito o prestigio; aun así, no era feliz. Providencialmente, llegó a su vida una persona que le ayudó a cuestionarse sobre su forma de obrar y esto lo llevó a tener un encuentro personal con Cristo.

Esto mismo les pasa a muchos matrimonios, que piensan que su felicidad se basa en cumplir metas u objetivos, ya tienen sus hijos, una casa, un automóvil, un buen trabajo o negocio y hasta un cierto prestigio; pero siguen experimentando un vacío profundo en su corazón y en su matrimonio.

Lo que les ha sucedido a estos matrimonios es que han alcanzado un cierto bienestar, pero no la felicidad. Si hoy reconoces que tienes “todo” o estás luchando por conseguirlo y, aun así, no eres feliz, te queremos ofrecer tres consejos prácticos que te ayudarán a renovar todos los días tu matrimonio y ser feliz.

  1. Sonríe y agradece en todo momento. Cuando la rutina y las preocupaciones de la vida y del trabajo nos absorben, nos hacen recalar y poner mala cara a quienes nos aman y están con nosotros. Rompe con esa cadena, muestra siempre buena cara, sonríe y sé agradecido.
  2. Rodéate de personas entusiastas y positivas que le sumen a tu vida. Dice el dicho que el que entre lobos anda, a aullar se enseña. Protege tu corazón, ya que si te rodeas de gente quejumbrosa, altanera, negativa o pesimista; eso mismo tendrás en tu matrimonio. Purifica tus amistades y busca rodearte de gente que aporten mucho a tu vida.
  3. Vive tu presente y ama intensamente. El amor no es sentimiento, sino una decisión de la voluntad de entregarse todos los días. Cuando la dificultad llegue, Dios no te pide más esfuerzo, sino más amor.

Ámense intensamente y manifiéstenselo todos los días.

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