CuaresmaReflexiones Espirituales

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El nombre de Cuaresma procede de la expresión latina quadragesima dies y alude, obviamente, a los 40 días que Cristo pasó ayunando y en oración en el desierto antes del comienzo de su vida pública.

En inglés, el término para referirse a la Cuaresma es Lent. Procede del término anglosajón “lencten”, que significa primavera. La aplicación de ese vocablo al tiempo de preparación de la Pascua se debe indudablemente a que la Cuaresma, en el hemisferio norte, se celebra en primavera. Además, resulta un nombre bastante acertado toda vez que, si se vive bien, la Cuaresma representa una auténtica primavera, un nuevo crecimiento, para la vida espiritual.

La celebración de la Cuaresma se remonta a los comienzos de la Iglesia. San León Magno habla en el siglo V de que la Cuaresma fue instituida por los mismos apóstoles. Tradicionalmente, siempre se ha vivido prestando gran atención a la vida de la oración, al ayuno y a la limosna.

En los tres primeros siglos, el ayuno se limitaba a uno o dos días, o a una semana a lo sumo. La primera referencia a los 40 días de duración de la Cuaresma, tomados del ayuno de Cristo en el desierto antes de su vida pública, data del Concilio Ecuménico de Nicea (325), aunque esta costumbre ya se había extendido, a finales del siglo IV, tanto en Oriente como en Occidente.

Con respecto al simbolismo, San Agustín escribe que el tiempo de la Cuaresma simboliza la vida presente aquí en la tierra, con sus pruebas y tribulaciones. El tiempo de Pascua simboliza la alegría de la vida por venir.

En Oriente, el periodo de ayuno se prolongaba siete semanas. Los sábados y domingos no se ayunaba. En Occidente, la Cuaresma duraba seis semanas. No se ayunaba los domingos; los otros 36 días, sí. En el siglo VII y en Occidente, la Cuaresma comenzó a celebrarse cuatro días antes: desde el miércoles de ceniza, de manera que había 40 días de ayuno, porque los domingos no contaban como días de penitencia.

A partir del siglo V el ayuno fue muy estricto. Sólo se permitía una comida alrededor de la tarde-noche. No se permitía la carne, ni siquiera los domingos. Comer carne y pescado, y en la mayoría de los lugares huevos y productos lácteos, estaba absolutamente prohibido. Esto continúa siendo así en la tradición oriental, que prohíbe en Cuaresma comer animales vertebrados, productos de animales vertebrados, derivados de la carne, pescado, huevos, queso, leche, etc.

Pasado el tiempo, las normas del ayuno en Cuaresma han ido evolucionando gradualmente. Se ha permitido una comida frugal durante el día, para no comprometer las fuerzas de quienes trabajan manualmente, y también comer pescado. Más tarde se ha permitido comer carne durante la semana, excepto el miércoles de ceniza y los viernes.

Del mismo modo, se facilitaron dispensas para poder comer productos lácteos si se realizaba una obra piadosa. Luego, esta norma se relajó por completo. La abstinencia de productos lácteos está en el origen de la bendición de los huevos de Pascua y de tomar hojuelas el martes de carnaval, el día anterior al miércoles de ceniza.

Antes del Concilio Vaticano II, los adultos ayunaban los 40 días de Cuaresma. Hacían una sola comida completa al día y dos frugales colaciones; y se abstenían de carne el miércoles de ceniza y todos los viernes de Cuaresma.

En cualquier caso, se anima a los fieles a dar espacio a la oración, el ayuno y a la limosna, de manera que puedan unirse a Cristo en esos 40 días de Cuaresma y preparen la resurrección el domingo de Pascua.

Artículo tomado de: John Flader, Tiempo de preguntar. 150 cuestiones sobre la fe católica, RIALP, 303-305.

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