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¿Cómo logró perdonar tantas ofensas de su esposo? No te pierdas este gran testimonio

Cuando todo nos sale mal en la vida, cuando los problemas nos hacen desesperarnos es muy fácil que nos debilitemos en la fe y dejemos de confiar en el Señor. Es muy fácil que en medio de las problemáticas, nos enojemos y mandemos todo a volar. Debemos aprender a tener más fe y de poder darlo todo por Cristo.

Recordemos que dar la vida por Cristo, es decir, tener la valentía de dar testimonio de Cristo, no sólo se alcanza con la muerte física, sino que martirio es la entrega diaria por amor a Dios, en donde debemos de estar dispuestos a morir por nuestra fe. Si Dios no nos concede el martirio físico, también podemos morir todos los días en silencio, en la oración, en la perfecta obediencia, en el fiel cumplimiento de mis obligaciones, en la callada labor diaria.

Hoy recordamos la memoria de Santa Rita de Casia, una religiosa agustiniana que, tanto antes de ingresar al monasterio como una vez en la vida religiosa, sufrió mucho. Esta santa mujer nació en 1381 en Roccaporena y a pesar de sentirse llamada a la vida religiosa, atendió la voluntad de sus padres, en ello buscando agradar a Dios, y se casó con un hombre, Paolo Mancini, que resultó ser muy violento, y a quien toleró pacientemente sus crueldades por más de 18 años, ya que era borracho, mujeriego, abusador y muy violento.

Santa Rita encontró su fuerza en Cristo, no renunció a sus promesas y a través de una vida honesta, callada, de profunda oración y sufrimiento, logró la conversión de su marido. Él le llegó a pedir perdón por todo el daño que le había causado y le prometió un cambio radical de vida.

Además, algo que me motiva mucho de su testimonio es que los enemigos de su esposo, al ver el cambio que había tenido, lo asesinaron vilmente a puñaladas. Y lo más sorprendente de Santa Rita es que, en el funeral de su propio esposo, estando presentes los asesinos de su esposo y ella sabiendo quiénes eran, los perdonó públicamente.

Los hijos de Rita, unos gemelos dejados llevar por la amargura en su corazón, quisieran vengar la muerte de su padre y matar a los asesinos, pero Rita oró con mucha fe al Señor y le pidió que no les permitiera manchar sus almas con sangre, le pidió si fuera necesario recogerlos antes de que perdieran sus vidas para la eternidad, y así fue, ambos hijos enfermaron gravemente, durante la enfermedad su madre les habló de la bondad y del amor de Dios, logró su conversión y ambos murieron reconciliados con Dios.

¿Cómo logró todo esto esta mujer? ¿Cómo le hizo para convertir a su marido que parecía no tener traza de conversión, para perdonar a los asesinos de su marido, para lograr la conversión de sus hijos? Lo hizo con un profundo amor a Cristo, el cual la llevó a una intensa vida de oración y sacrificio. Esto logró fortalecer su corazón y poder ser, como lo dice el Evangelio de hoy, fiel testigo de Cristo.

Nunca debemos de desconfiar de Dios. Por supuesto que al inicio de su matrimonio, no fue nada fácil para Santa Rita, pero se dejó interpelar por Dios, se fortaleció en la oración y en el encuentro con Cristo, y sólo así pudo alcanzar la santidad y la conversión de muchas almas. Hoy, desgraciadamente, cuando no hay vida de oración, se abandona todo de una manera muy fácil.

Las dificultades no le faltaron a Santa Rita, pero tampoco le faltó la fuerza del Espíritu Santo. Santa Rita, una vez quedando sola y de un fuerte proceso de discernimiento, entró al monasterio de la Orden de San Agustín en Casia, y meditando asiduamente la Pasión de Cristo, el Señor le regaló el estigma de la corona de espinas en su frente. Al final de sus días en esta tierra, fue atacada por una tuberculosis que la hizo sufrir bastante, pero siempre resistió todo por amor a Cristo.

Pidámosle al Señor nos regale el corazón dócil a su voluntad para que podamos amarlo intensamente. Y si tú hoy necesitas un cambio en tu vida, pídela a Santa Rita que interceda ante Cristo por ti y te permita amarlo tanto como Él te ama a ti.

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