Muchas veces nos hemos desesperado de todo lo que nos pasa, le hemos reclamado a Dios por todo cuanto nos sucede, pero en realidad, nuestros corazones son los que están lejos de la gracia de Dios. Hoy leemos en el libro de Nm 21, 4-9 que Moisés mandó construir una serpiente de bronce.

En aquellos días, los hebreos salieron del monte Hor en dirección al mar Rojo, para rodear el territorio de Edom; pero por el camino, el pueblo se impacientó y murmuró contra Dios y contra Moisés, diciendo: “¿Para qué nos sacaste de Egipto? ¿Para que muriéramos en el desierto? No tenemos pan ni agua y ya estamos hastiados de esta miserable comida”. Entonces envió Dios contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas.

El pueblo acudió a Moisés y le dijo: “Hemos pecado al murmurar contra el Señor y contra ti. Ruega al Señor que aparte de nosotros las serpientes”. Moisés rogó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió: “Haz una serpiente como ésas y levántala en un palo. El que haya sido mordido por las serpientes y mire la que tú hagas, vivirá”. Moisés hizo una serpiente de bronce y la levantó en un palo; y si alguno era mordido y miraba la serpiente de bronce, quedaba curado.

Hoy vemos que aquellos que renegaban de lo que le sucedía fueron mordidos por las serpientes venenosas, recordemos que nosotros también hemos sido mordidos por el pecado, pero Cristo es quien nos cura del pecado con su gracia, con su Cuerpo y con su Sangre. Esta serpiente de bronce es figura de la cruz de Jesús crucificado.

Quiero citar al Papa Francisco quien nos invita a reflexionar acerca de la importancia que merece la cruz en la vida del cristiano:

La salvación solo viene de la Cruz, pero de esta Cruz que es Dios hecho carne. No hay salvación en las ideas, no hay salvación en la buena voluntad, en el querer ser buenos. No. La única salvación está en Cristo crucificado, porque solo Él, como la serpiente de bronce ha sido capaz de tomar todo el veneno del pecado que nos ha sanado ahí.

Que importante es que hoy nosotros reflexionemos qué sentido tiene para nosotros la cruz. En muchas ocasiones la rechazamos, nos avergonzamos de ella, no la queremos aceptar. Se nos invita a tener presente que en la cruz murió Jesús, el mismo que se hizo pecado por amor a cada uno de nosotros.

Por eso quiero preguntarte ¿qué tanto cargas con tu cruz de todos los días? ¿qué significado tiene para ti la cruz? ¿es sólo un recuerdo vago o es verdaderamente el recuerdo de tu salvación? ¿cómo cargas tú con la cruz que Jesús te comparte a diario? Estamos a unos días de vivir la Semana Santa, ¿Cómo te sigues preparando para vivir el misterio de la fe, el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo?