El reporte de lectura en cuestión es de la Carta emitida por la Congregación para la Doctrina de la Fe, encabezada por el Cardenal Joseph Ratzinger, el 1 de Octubre de 1986 y aprobada por Su Santidad Juan Pablo II. El documento se encuentra dirigido a los Obispos para la atención pastoral a las personas homosexuales.

En el documento se habla de que la posición católica se encuentra fundada en la razón humana, la cual está iluminada por la fe. Todo hombre debe ser plenamente consciente de que es llamado a vivir en la vida eterna y, por tanto, a realizar la Voluntad de Dios. Se debe comprender la problemática de la homosexualidad y juzgar con prudencia tales actos, aunque dejar establecido que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados, ya que contradicen la naturaleza de la persona humana. Se aclara que, aunque la sola tendencia homosexual en sí no es pecado, comporta una inclinación fuerte a lo intrínsecamente malo, por ello, la Iglesia se debe comprometer a la atención pastoral de estas personas, siempre con caridad y prudencia.

Hay que estar pendientes de identificar las raíces de a homosexualidad, debido a que hay algunas personas que afirman que la Escritura no dice nada acerca del tema; no hay que caer en el error de interpretar las Escrituras aisladamente de formar que contradigan la Tradición de la Iglesia. De tal forma, la carta nos recuerda cómo en la teología de la creación vemos cómo el designio creador de Dios lleva a que mediante la complementariedad del hombre y la mujer se refleja la unidad de Dios, con la transmisión de la vida; pero el concepto de alianza se encuentra obscurecido por el pecado.

En el sacramento del matrimonio se celebra el designio divino de unión para dar vida. Sólo en el matrimonio es moralmente correcto el uso de la sexualidad en el acto conyugal. De tal forma vemos que en las relaciones homosexuales tal fin se contradice, ya que en ellas no se expresa la capacidad de unión que pueda dar vida contradice la vocación de la persona a la auto donación. Por ende, el documento dice que la homosexualidad trae la infelicidad porque contradice la sabiduría creadora de Dios; no produce la realización.

Sagazmente se quiere confundir con argumentos falsos, por ellos se exhorta a cuidarse de no tergiversar la Enseñanza de la Iglesia, de no confundir argumentando que el rechazo de la actividad homosexual es una forma de discriminación. En oposición, se debe promover el respeto de la dignidad de toda persona. Se debe cuidar que este respeto a la dignidad no se confunda con que se debe de aceptar la actividad homosexual.

Todo hombre ha sido creado libre y tiene capacidad de responder al don de Dios. Algunos afirmar erróneamente que ciertas personas no tienen alternativa de su inclinación homosexual y que es forzada a ello; y que no siendo “libre” se puede considerar su actividad homosexual como no grave. Se debe evitar esta concepción y hacerles ver que por su dignidad de personas tienen total libertad y la gracias les ayudará si ellas se disponen y ponen de su parte.

El documento invita a una persona homosexual a unirse a la cruz de Cristo como sacrificio, pues ésta es la condición de salvación para todo cristiano. El mayor sacrificio es renunciar a nuestra voluntad para hacer la Voluntad de Dios; para ellos es el camino de auto donación que Dios les propone. Están llamados a vivir la castidad, como forma de auto donación a Dios.

Considero muy importante el llamado que hace la Congregación a todo sacerdote a que se conozca la doctrina de la Iglesia en y para poderla comunicarla íntegramente, porque luego se comunicar parcialmente y se hace un daño, muchas veces, irreparable. Además invita a los obispos a que promuevan grupos que ayuden pastoralmente a los homosexuales, para que éstos tengan un encuentro personal e íntimo con Dios. Urge tomar consciencia de que los homosexuales tienen una imperante necesidad de ser ayudados y debemos acercarlos a Dios mediante los sacramentos y la práctica de la oración.

La Iglesia no está peleada con que se eche mano de las ciencias auxiliares, como son las psicológicas, sociológicas o médicas, siempre y cuando éstas se encuentren en fidelidad con la doctrina católica. Además sería muy bueno promover catequesis de sexualidad humana en relación con el plan divino. Nunca dejar de luchar por que en las legislaciones se tenga en cuenta la defensa de la vida y la familia.

Considero que este documento ayuda a tener una visión objetiva de la realidad que se vive en nuestros días respecto a las personas con tendencia homosexual y da líneas de acción muy claras al respecto.