Hoy escucharemos que Jesús se despide de sus discípulos, pues se va a la casa de su Padre. Lo hace dejándole a sus discípulos una grande exhortación: no pierdan la paz. Desgraciadamente, hoy en día mucha gente vive corriendo, con mil preocupaciones, con montón de situaciones difíciles que los llevan a vivir, estresados, de malas y sin paz en el corazón. No te dejes llevar por el peor mal que le puede aquejar al hombre: perder la paz.

La reflexión la realizaré del Evangelio Jn 14, 1-6:

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy”.

Entonces Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús le respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí”.

Vivimos en un mundo que se encuentra deprisa, a la carrera, con muchas preocupaciones y un sin fin de situaciones que nos roban la paz. Todos estos momentos que nos quitan la paz, nos producen desesperación, incertidumbre, tristeza, desánimo, soledad, etc. Y cuando esto se ha producido en nuestra vida comenzamos a tener problemas con los demás, por lo que interiormente me lastima lo reflejo con los demás.

Lo peor de estas situaciones es que, a causa de todo este tipo de preocupaciones y presiones, nos provoca que no disfrutemos lo que tenemos y vivíamos siempre con la ansiedad a todo lo que da. Por eso hoy, el mejor consejo que Jesús les da a sus discípulos es “No pierdan la paz”. Y estoy seguro que es un consejo que más de alguno hoy necesitamos.

Si hoy tú eres de esos que están buscando la paz en tu corazón, quiero compartirte 3 sencillos consejos para que resguardes tu paz:

Elimina todos los pensamientos negativos de tu cabeza:

Estos pensamientos no te permiten descubrir las maravillas que tienes a tu alrededor, los pensamientos negativos te van carcomiendo y te van debilitando. Es de suma importancia resguardar la paz que sólo Dios nos da en el corazón, ya que el demonio es por donde comienza, quitándonos la paz. Hay que tener mucho cuidado, ya que cuando el demonio nos quita la paz, nos desarma por completo, ya que la falta de paz produce una ausencia de fe, esperanza y caridad. Así que lucha por eliminar todos esos pensamientos negativos que sólo te producen intranquilidad.

Ten cuidado porque cuando esos pensamientos negativos no logramos eliminarlos o ponerlos al margen, la ausencia de paz nos va a debilitar también en la fe porque entre más repuestas queremos encontrar menos las hayas en donde las debemos buscar, y entonces comenzamos a buscar esa paz en un sinfín de caminos fáciles pero equivocados: el tarot, las cartas, los horóscopos, yoga, meditación trascendental, etc.

Frecuenta la gracia de Dios:

Recordemos que la paz es un don de Dios y no la vamos a encontrar más que en el torrente de su gracia y en el encuentro cotidiano con Él. En una parte de la Escritura, Jesús dice: “Yo les doy la paz, pero no como la da el mundo”.

Además, hoy Jesús nos dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí”. Recordemos que a veces podemos pensar que tenemos paz porque tenemos dinero, en realidad eso te podría dar cierta estabilidad, pero no te asegura la paz; otro podría pensar que por tener salud ya tendrá la paz, pero no, ya que la paz va a algo mucho más profundo. La paz verdadera sólo la obtenemos de Jesús.

Perdona de corazón para eliminar resentimientos:

Muchos pudieran basar su paz en el éxito profesional, en la salud, en la riqueza, en la ausencia de problemas, etc. La paz únicamente es el fruto del encuentro con Dios en el corazón del hombre, es por eso que no hay paz en las familias, en la sociedad y en el mundo entero, porque no hay paz en el corazón del hombre. Y una de las cosas que impiden esa paz en nuestro interior es el rencor.

No tengas miedo, Cristo te está esperando para darte su paz. Recuerda lo que decía Albert Einstein decía:

Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz.