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Recomendaciones del Papa Francisco para la Cuaresma

Hemos comenzado la Cuaresma, un tiempo propio para trabajar en nuestra conversión, la cual supone un cambio de mentalidad y la apertura del corazón para encontrarse con Dios. Se trata de una disposición interior que nos permite dejar todo aquello que nos limita, condiciona y estorba para poder caminar con libertad y esperanza en la vida.

Quiero compartir con ustedes lo fundamental del mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma 2018, ya que en dicho mensaje podemos encontrar luces para trabajar en este proceso de conversión para conquistar la vida de la santidad, a la que todos somos llamados. El mensaje del Papa está inspirado en una expresión de Jesús: “Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría” (Mt 24, 12).

En el camino a la santidad vamos a encontrar muchos obstáculos y tentaciones. Además, muchos falsos profetas nos quieren apartar del camino de Dios. Por eso es importante que en esta Cuaresma reflexionemos en estos falsos profetas que nos roban la paz, nos esclavizan y nos hacen andar por caminos que no llevan a Dios.

El Papa Francisco nos previene de algunos de ellos, como son los placeres de la vida, los cuales nos confunden haciéndonos creer que la felicidad se encuentra en ellos; la falsa ilusión del dinero; otros que nos presentan una vida cómoda o en soluciones sencillas a nuestros problemas; una cultura de desechable de “usar y tirar”; una vida deshonesta y de estafas, etc. La característica de todos estos falsos profetas es la mentira, ya que nos hacen creer que nos aportan felicidad, pero nos dejan cada vez más vacíos en el corazón.

Dice el Papa Francisco, a propósito de estos falsos profetas:

¿Qué formas asumen los falsos profetas? Son como 2encantadores de serpientes”, o sea, se aprovechan de las emociones humanas para esclavizar a las personas y llevarlas adonde ellos quieren. Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad. Cuántos hombres y mujeres viven como encantados por la ilusión del dinero, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos. Cuántos viven pensando que se bastan a sí mismos y caen presa de la soledad.

Otros falsos profetas son esos “charlatanes” que ofrecen soluciones sencillas e inmediatas para los sufrimientos, remedios que sin embargo resultan ser completamente inútiles: cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de “usar y tirar”, de ganancias fáciles pero deshonestas.

Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar.

El problema de estar viviendo con ellos es que nos enfrían en la caridad y esto hace que el amor se extinga en nosotros, haciendo que tengamos familias desintegradas y comunidades poco apostólicas. Todo esto trae como consecuencia que vivamos en un gran pesimismo, una acedia continua y un egoísmo profundo.

Es por ello que el Papa Francisco nos motiva a frecuentar como una medicina necesaria, el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno. Es importante tener en cuenta que la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos. La oración nos da luz y discernimiento.

La práctica de la limosna es igual de importante, ya que nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano. Nos ofrece la visión de que cada vez que damos limosna o ejercemos la caridad, estamos siendo ocasión para participar de la Providencia de Dios a nuestros hermanos. Finalmente, nos recuerda que el ayuno nos ayuda mucho, ya que nos desarma, nos despierta y nos hace estar más atentos a Dios y al prójimo.

Que esta Cuaresma sea una buena oportunidad para todos de trabajar firmemente en nuestra conversión, camino de santidad. Dios los bendiga.

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