Enciéndete

¿Qué hacer con las ofensas recibidas?

En cierta ocasión una mamá joven venía muy dolida y sin saber qué hacer con su esposo, el cual la lastimaba mucho con sus palabras y con su indiferencia. Me comentaba que nada de lo que ella hacía le parecía al esposo, todo lo veía él siempre de una manera negativa y la ofendía constantemente por todo.

Le platiqué un poco acerca de los pelícanos. Le compartí que el pelícano es un animal muy conocido, ya que casi siempre los vemos en las playas; además de que es un ave que te llama la atención por su grande pico y porque posee unas patas con cuatro dedos palmeados. Pero le comenté que lo que más me llama la atención del pelícano es una extraña e inigualable capacidad para tragar agua salada y convertirla en su garganta en agua dulce para su propio consumo.

Nadie de nosotros puede tomar agua del mar por su alto contenido de sal, ya que es dañina para la salud. Cuando te sumerges en el mar y tragas por error un poco de esa agua, te das cuenta de que su sabor es fuerte y amargo. Sin embargo, el pelícano es capaz de transformarla en agua dulce para poder vivir.

En nuestra vida vamos a recibir muchos tragos amargos, la vida nos presentará muchas adversidades e, incluso, de algunos de nuestros seres más queridos recibiremos muchas ofensas. Pero ¿qué debemos de hacer? La respuesta es sencilla y clara, aunque no sea fácil. No podemos quedarnos con eso, no debemos permitir que eso nos amargue la vida y nos haga daño.

Debemos aprender a perdonar las ofensas recibidas, porque cuando no queremos hacerlo, es como cuando tomamos agua salada, nos sabe amarga y nos hace daño. Puede ser que nosotros no logremos hacer que los demás cambien, incluso, no depende de nosotros el que los demás nos ofendan o no; sin embargo, sí está en nosotros tomar esas ofensas y tragárnoslas, amargándonos la vida; o bien, tomar las ofensas, transformarlas mediante el amor y el perdón, haciendo de éstas un alimento sólido para crecer y ser santos.

Nunca olvides que sólo el amor y el perdón son capaces de quitar la amargura de nuestro corazón y de transformar todas las experiencias negativas y dolorosas, en experiencias de vida y de aprendizaje. No les des valor a las ofensas, deja que los perros ladren, ora y haz sacrificio por quienes te ofenden y verás cómo podrás liberarte de la amargura del corazón.

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