Uni2 en Dios

Estamos hechos para estar juntos

¿Tú sabes lo que pasa con los periquitos cuando se les separa? 3 cosas: al separarlos, el primer día dejan de cantar, luego dejan de comer, y al final, comienzan a morir de tristeza. Esto se debe a que nacieron para estar juntos y, si se les separa, comienzan a morir lentamente.

La mayoría de las aves viven en comunidad y, muchas de ellas, no mueren por la soledad, sino porque cuando vienen los cambios de hábitat no se logran adaptar a ese cambio. También, muchos matrimonios fracasan porque no se saben adaptar a los retos que la vida.

Al inicio del matrimonio todo el tiempo se apapachaban, estaban siempre juntos, pensaban en el otro, había detalles, gestos de amor, comprensión y perdón ante las faltas. Pero, con el paso del tiempo, las pruebas se hacen presentes en la relación y comienza a entrar el egoísmo y esto los hace separarse del amor de su vida.

Deben tener cuidado, porque existen tres tipos de separaciones en el matrimonio. La primera es la física, ya que dejan de realizar actividades juntos y comienzan a frecuentar más a los amigos, más que a su pareja. Exigen momentos a solas y realizan actividades incompatibles con el matrimonio, ahí comienzan a perderse el sentido de su unión.

La segunda está en el pensamiento, porque se comienza a pensar y a soñar con otra cosa o, incluso, con otra persona; tus energías, tus fuerzas y tus sueños ya no están con tu esposo(a), sino en otro lugar. Pero la más peligrosa de todas las separaciones es la del corazón, es la que más lastima a los matrimonios, ya que es cuando tu amor y tu interés, lo pones en otro lugar o en otra persona, menos en tu pareja.

San Juan Pablo II decía que la familia es una “Comunidad de vida y amor” y cuando ya no se comparte la vida, el amor, los sueños, los problemas o las angustias, se sale del matrimonio para buscar llenar las necesidades en otros lugares. Aquí, al matrimonio le sucede como a los periquitos, primero dejan de cantar, es decir, se pierde la alegría y el entusiasmo; luego dejan de comer, es decir, dejan de alimentarse del verdadero amor y se conforman con mendigar las migajas que otros les ofrecen, y finalmente, comienzan a morir de tristeza, y es cierto, porque el matrimonio comienza a fracasar.

Vuelve al nido del amor, no te alejes, no permitas que la rutina o las dificultas, les hagan morir lentamente. Luchen y no se den por vencidos, no dejen que otras cosas o personas les roben la paz, el amor y la alegría de su matrimonio. La felicidad no está fuera de tu matrimonio, sino dentro de él.

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