Charla DominicalReflexiones

El Señor te pide hoy: escucharlo y compartirlo

En este domingo el Señor nos invita a considerar y reflexionar en la Transfiguración en el Monte. De esta experiencia el Señor Jesús quiere que aprendamos dos cosasNecesitamos subir a encontrarnos con Él, es decir, escucharlo; y bajar a compartirlo con los hermanos necesitados de él.

Escuchamos en el Evangelio de Mt 17, 1-9 lo siguiente:  

Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. 

Sabemos que en la Biblia la montaña o el monte representa el lugar de encuentro con el Señor. Ahí, en esa intimidad con Dios, Jesús se transfigura en su presencia y en ese momento se escuchó la voz del Padre: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. 

Estamos llamados a “escuchar” a Jesús. Solo oyéndolo y teniendo un encuentro con Él, podremos tener plenitud en nuestras vidas. Aquí vemos dos contrastes: la altura y la planicie.

  • Visión desde la planicie territorial (los criterios humanos):

Nos quedaremos con sólo el Jesús galileo, que esta supeditado a los poderes, un fracasado porque murió en la cruz. Con esta visión, los discípulos son los primeros confundidos y ven en su muerte un fracaso del aparente mesías.

  • Visión desde la altura/ encuentro con Dios:

Jesús es el Mesías, Jesús que muere es el Cordero inmolado, tiene un amor hasta el extremo. Los discípulos son clarificados. En esta visión cambia el sentido de todo. Hasta que no queremos tener una visión desde la altura, no tomaremos en serio el llamado que Dios no hace.

APLICACIÓN PARA NUESTRA VIDA:

  • Nuestra vida desde la planicie: 

Buscamos lo fácil, lo pasajero, lo mundano, el éxito humano, la gloria del mundo, el aparecer y ser reconocido. Cuando tenemos dificultades, nos damos por vencidos fácilmente, ya no luchamos; el cansancio nos es insoportable, todo se vuelve una carga, faltaran siempre motivaciones.

  • Nuestra vida desde la altura: 

Se confía en la providencia, se tiene seguridad de la guía del Espíritu Santo; la dificultades las convertimos en ofrenda de amor; el cansancio y la cargas son una oportunidad de conversión y vencer todo. En los momentos de dificultad no podemos quedarnos en la planicie, hay que ir a la altura (al encuentro profundo con Dios para escucharlo) y ahí encontrar la verdadera interpretación.

Luego, estamos llamados a compartir lo vivido con todos nuestros hermanos afligidos, enfermos, fatigados, ignorados y pobres. No nos dejemos seducir por la tentación de querer hacer “tres chozas”, es decir, quedarnos instalados.  El encuentro con Dios debe impulsarnos a bajar de la montaña y compartir nuestra experiencia de Dios con nuestros hermanos.

Close