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Dios ama al que da con alegría ¿Cómo estás haciendo las cosas?

2 Características del cómo debemos actuar

Hace unos días platicando con algunos adolescentes, en la plática salió el comentar ciertas películas que estaban en cartelera. Uno de ellos se sabía todos los nombres de los actores y muchos otros detalles que la verdad yo desconocía totalmente. Y uno de ellos me preguntó ¿Padre no le gusta el cine o qué?

Hoy en la lectura de San Pablo a los Corintios vemos que se nos invita a reflexionar en qué pasamos nuestro tiempo, en dónde hemos invertido nuestro esfuerzo, en dónde están puestas nuestras aspiraciones. Me di cuenta que estos adolescentes invertían mucho tiempo en cosas del mundo y poco tiempo en las cosas de Dios. Dios nos invita a ser generosos en el desgaste de nuestra vida. Reflexionaremos en 2Cor 9, 6-10:

Hermanos: Recuerden que el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra, cosecha mucho. Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarlos de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario, puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura: Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente. Dios, que proporciona la semilla al sembrador y le da pan para comer, les proporcionará a ustedes una cosecha abundante y multiplicará los frutos de su justicia.

Esta lectura tiene como contexto la colecta que Pablo hace a favor de los pobres, pero yo hoy quiero que hagamos una aplicación distinta a nuestra vida. Que la apliquemos a nosotros y nos preguntemos qué tan generosos somos con la entrega de todo lo que somos y tenemos.

Muy claramente Pablo nos exhorta a la generosidad de nuestra vida, a no reservarnos las cosas, puesto que todo lo que tenemos, Dios nos lo ha dado para que a la vez nosotros lo pongamos al servicio de los demás. Y no sólo me refiero a las cosas materiales, sino también a todas aquellas cualidades, virtudes o capacidades que Dios me ha regalado.

Pero no basta con hacer las cosas o ser generosos, sino que hay que hacer las cosas de buena gana. Me llama mucho la atención cómo Pablo dice: Dios ama al que da con alegría”. Esto nos dice que además de ser generosos, lo tenemos que hacer con una actitud adecuada. Es muy diferente cuando alguien hace las cosas por hacerlas, a realizarlas con amor, alegría, buena cara, entusiasmo, etc.

Esto nos lleva a descubrir que en la vida tenemos que poner todo el amor posible en lo que hacemos y que esta entrega tenga 2 características esenciales: cantidad y calidad. Cantidad, en cuanto a la generosidad con la que me entrego; y calidad, en cuanto a cómo lo hago y con qué actitud.

Sé que en ocasiones es más difícil amar, pero hay que eliminar todo egoísmo de nuestro corazón que no nos permita dar el fruto que Dios espera de nosotros. En el evangelio de hoy, escucharemos que, si el grano de trigo no muere, queda infecundo. Haciendo la conexión con lo de San Pablo, pudiéramos decir que, si no entregamos y ponernos al servicio de los demás, nuestros dones y lo que somos, no daremos ningún fruto y seremos, por así decirlo, inservibles.

Así que ánimo, quitemos todo egoísmo y apatía de nuestro corazón y donemos toda nuestra vida a favor de los demás.

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