Enciéndete

Desata tus nudos, y confía

Cuántas veces hemos renegado porque no llegamos a donde queremos, porque no obtenemos lo que deseamos o porque no conquistamos nuestros sueños. Muchas veces nos puede suceder que nos esforzamos en balde, trabajamos, nos cansamos y no obtenemos resultados.

Debemos de aprender a desatar los nudos de nuestra vida que nos cansan y nos hacen llevar vidas frustradas. Mira lo que les sucedió a estas personas:

Una tarde dos turistas que habían acampado a la orilla de un lago decidieron atravesarlo en una barca para irse a tomar unas copas al bar de la otra orilla. Allí se quedaron hasta muy entrada la noche. Salieron del bar con unas copitas encima y un poco mareados, pero al fin lograron llegar a la barca para volver a su destino. Empezaron a remar con mucha fuerza, sudaban y sudaban por el esfuerzo y el empeño que ponían. Habían pasado ya más de dos horas cuando uno le dijo al otro:

– ¿No crees que en tanto tiempo deberíamos haber llegado ya a la otra orilla?

– Eso mismo digo yo – contestó el otro – Pero tal vez no hemos remado con la fuerza suficiente.

Multiplicaron entonces los esfuerzos y remaron durante una hora más. Sólo que, al salir el sol, se dieron cuenta de que seguían estando en el mismo lugar. Se percataron de que se habían olvidado desatar la gruesa cuerda que sujetaba su barca al muelle.

Esto nos pasa a todos en algún momento de nuestra vida. A estos jóvenes les pasó que por las copitas que llevaban encima y por lo oscuro de la noche, no se daban cuenta del porqué no avanzaban. A nosotros, algún vicio profundamente arraigado en nuestro interior, o la oscuridad de la prueba que estemos pasando, nos pueden engañar y hacer que no nos demo

s cuenta de lo que nos hace falta para poder avanzar.

Recuerda que el pecado nos ata y nos esclaviza, y hasta que no decidamos desatar los nudos de nuestro corazón y confiemos en Dios, nuestros esfuerzos serán inútiles, ya que nos desgastaremos, nos cansaremos y seguiremos en el mismo lugar. Sólo tú tienes la decisión para ser feliz y conquistar tus sueños, o desatas tus nudos, o estancándote y frustrado tu felicidad.

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