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3 Invitaciones que nos hace el Corazón Inmaculado de María para vivir en plenitud

En alguna ocasión me visitó una joven pera pedirme algunos consejos sobre su noviazgo, tenían mucho tiempo saliendo juntos, pero sentía que cada vez que se encontraba con su novio, el corazón de él se encontraba en otro lugar. Esto mismo nos puede pasar a nosotros si no cuidamos y protegemos nuestro corazón.

Hoy celebramos al Inmaculado Corazón de María, una fiesta que nos debe llenar de alegría y esperanza. Alegría porque nos sabemos amados por nuestra Madre Santísima, y esperanza porque ella se vuelve un modelo de amor, de pureza y de entrega generosa.

Ayer celebramos al Sagrado Corazón de Jesús, en donde recordamos ese corazón misericordioso del Hijo de Dios. Y el hecho de que en la Iglesia celebremos las dos fiestas en días consecutivos se debe a que ambos corazones, el de Jesús y el de María, son inseparables, ya que María siempre nos lleva a Jesús.

Me gustaría mucho que conociéramos brevemente cómo fue que la fiesta del Corazón Inmaculado de María fue oficialmente establecida en toda la Iglesia. Fue el Papa Pío XII, el 4 de mayo de 1944, para obtener por medio de la intercesión de María “la paz entre las naciones, libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, amor a la pureza y la práctica de las virtudes”.

Lo anterior se debió a la situación de crisis y de falta de paz que había en todo el mundo, por ello se instituyó esta fiesta, en donde se pide la intercesión de María Santísima. Recordemos que estando Jesús en la cruz, nos confío a todos los hombres al cuidado de su Madre Santísima. Y ella, después de su entrada a los cielos, el Corazón de María sigue intercediendo amorosamente por todos nosotros.

El amor de su corazón se dirige primero a Dios y a su Hijo Jesús, pero se extiende también con solicitud maternal sobre todo el género humano que Jesús le confió al morir; y así la veneramos por la santidad de su Inmaculado Corazón y le solicitamos su ayuda maternal en nuestro camino a su Hijo.

Quiero que en este día no solamente le agradezcamos a Dios por el Corazón Inmaculado de María, sino que reflexionemos en las características de ese corazón, para que lo imitemos y vivamos como ella vivió en esta tierra. Lo primero que debemos de agradecer es que María tiene un corazón muy dispuesto siempre a cumplir la Voluntad de Dios, sólo sale de ella generosidad y amor.

Por eso quiero invitarte a imitar 3 características del Corazón Inmaculado de María:

La primera invitación de esta fiesta es a la generosidad de nuestra vida:

Esta generosidad debe manifestarse en nuestra disposición al servicio del plan de Dios para cada uno de nosotros, ya que a veces podemos reservarnos muchos de los dones y capacidades que Dios nos ha dado.

En total libertad María entregó su vida al plan de amor que Dios quería para la humanidad entera y se dona totalmente, a pesar de las dificultades y los obstáculos que encontró en su caminar. En esta fiesta, María Santísima nos invita a una entrega total, a no reservarnos nada y a darlo todo, pues todo lo hemos recibido de Dios.

Debemos mantener siempre un corazón puro y limpio:

Celebrar esta fiesta del Inmaculado Corazón de María es venerar a la mujer que esté llena del Espíritu Santo, llena de gracia, y siempre pura para Dios. Su corazón siempre está lleno de amor por sus hijos.

María Santísima, la llena de Gracia, tiene un corazón puro y limpio, y ésta es la segunda invitación, a que cuidemos nuestro interior, nuestro corazón. Sólo alcanzaremos esta pureza en la medida en que sepamos cuidar nuestros sentidos, ya que lo que hay en nuestro interior proviene de lo exterior, así que sepamos mantener nuestra mirada limpia, nuestros labios puros en nuestras palabras, nuestros oídos para escuchar las necesidades de nuestros hermanos.

Cuando llevamos pureza en nuestro interior es muy fácil que podamos reconocer la presencia de Dios en nuestras vidas, pero cuando nuestro corazón está manchado por muchas otras intenciones torcidas, es muy fácil que nos dispersemos y actuemos por nuestros propios intereses.

María tiene un corazón confiado, donde no hay temor:

En esta tercera característica del Corazón Inmaculado de María podemos reconocer la invitación a poner toda nuestra esperanza en Dios. Muchas veces hemos sido defraudados, lastimados, heridos, timados o engañados; muchas veces por quienes menos esperamos o por quienes más queremos. Esto nos hace encerrarnos por el miedo a que nos la vuelvan hacer, pero debemos aprender de María a no temer y poner toda nuestra confianza y nuestra esperanza en el amor de Jesús.

Veneramos el corazón que guarda todas las cosas de Dios en su Corazón y que nos ayuda a sanar y consagrar a Dios nuestro propio corazón. Acércate a María Santísima y pídele que te ayude a amar a Jesús como ella amó a su Hijo. Ella también pasó momentos duros y de incertidumbre, pero prevaleció su amor por la fe que tenía. Consagremos nuestras vidas al Corazón Inmaculado de María y experimentemos la confianza en nuestra Madre.

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